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El emprendedor, ¿nace o se hace?
Y desde hace un tiempo las palabras emprender y emprendedor parece ser el talismán que sacará a nuestro país del drama del paro y ser el revulsivo de la reactivación económica y comercial. Pero emprender, ser emprendedor no es una tarea fácil, ni está al alcance de todas las personas. Aunque nos apuntamos a la frase del Walt Disney: “Si lo puedes soñar, lo puedes hacer”. Digamos de entrada, que un emprendedor es una persona que está dispuesta a correr riesgos para llevar a cabo una idea pero en nuestro país es tan solo del 12%, frente al 39% de los americanos. Pero no debemos confundir al emprendedor con el empresario. Ser empresario es la actividad del dueño de una empresa. Y muchos emprendedores son empresarios, pero no todos los empresarios son emprendedores. El problema de nuestro país es que, por falta de cultura o de tradición, un número importante de empresarios no son emprendedores y los emprendedores tienen muy pocas oportunidades. Emprendedores en España España es el segundo país, después de Grecia, en que más cuesta crear una empresa, en tiempo y en dinero. La principal causa que frena a los emprendedores españoles son el miedo al fracaso y la aversión al riesgo. Así lo manifiestan el 45% de los españoles. El 77% de los españoles prefieren un trabajo asalariado y, si es posible, garantizado (70%), antes que lanzarse a poner en funcionamiento un proyecto o una iniciativa empresarial por mucha seguridad que tengan de su viabilidad. Ésta es una de las conclusiones de la encuesta realizada por los autores del Libro Blanco de la Iniciativa Emprendedora en España(Promovido por la Fundación Príncipe de Girona). Y confirma la escasa valoración que los españoles de 18 a 34 años otorgan a los emprendedores. Pero olvidamos que todo cuanto existe es el resultado de una acción emprendedora: un equipo de fútbol, un edificio, una panadería, un grupo de teatro, etc. Existen otras causas que inhiben a los españoles de ser emprendedores como son la escasa valoración positiva del autoempleo que sólo es bien vista por el 45% de los españoles frente al 62% de los franceses o el 73% de los americanos. Los jóvenes piensan que sólo el 38% de los españoles valora al emprendedor o al empresario. La falta de atención de los medios de comunicación a las iniciativas emprendedoras es otro factor negativo. La atención y el apoyo de los medios de comunicación a los emprendedores es la mitad que en Estados Unidos o Noruega. También aparece una cuestión de falta de autoconfianza, ya que, los españoles nos consideramos poco creativos y pensamos que lo que nos sucede está, en gran medida, determinado por otros o por la suerte. Pero, sin duda alguna, el factor esencial que retrae a nuestros jóvenes a tomar iniciativas emprendedoras es la falta de formación y de mentalidad, de actitud y no tanto de aptitud. Los jóvenes que salen de nuestras universidades y de los centros de formación profesional, salen bien formados para realizar una actividad laboral, pero no les han formado para tomar la iniciativa de desarrollar una idea o un proyecto, para ser los creadores de su propio puesto de trabajo. Y esto se enseña y se aprende. Y hay que enseñar a asumir riesgos y a fracasar y a sacar enseñanza del fracaso y volver a emprender. Lo que si es seguro en estos momentos, es que una gran mayoría de nuestros jóvenes desempleados no alcanzarán un trabajo estable y medianamente remunerado si no toman su propia iniciativa. Es verdad, que no todos pueden convertirse en empresarios o autónomos de la noche a la mañana, pero sí es cierto que existe un elevado número de jóvenes que podrían tomar iniciativas si contaran con los medios necesarios y los apoyos suficientes. Como afirma los autores del Libro Blanco de la Iniciativa Emprendedora en España, a pesar de los datos mencionados anteriormente, "lo cierto es que en España con la actual situación económica se vive un momento propicio para el impulso de la emprendeduría". Medidas para favorecer a los emprendedores Llegados a este punto, lo lógico es preguntarnos cómo salir de este círculo vicioso, cómo cambiar esta situación tan dramática para muchos jóvenes y tan gravosa para el país. Algunas medidas verán sus resultados a medio y largo plazo como la formación y el cambio de mentalidad; otras pueden fructificar a corto plazo y algunas ser inmediatas. Vamos a desgranar las principales a tenor de la opinión de expertos y políticos:
Cualquiera de nosotros podría citar media docena de salmantinos emprendedores que con su tesón y esfuerzo han desarrollado importantes proyectos empresariales. Pero vamos a poner un ejemplo extranjero para evitar susceptibilidades. El padre de Henry Ford siempre se mostró escéptico ante las ambiciones de su hijo y su sueño de construir una fábrica de automóviles. El propio Ford recordaría las palabras de su padre: “Nunca alcanzarás el éxito con eso. Nunca se venderán”. La enorme afición de Henry Ford por la mecánica y su obsesión por construir un “carro sin caballos”, le llevaron a ser apodado entre sus vecinos como “El Loco Henry”. Cuando Ford paseaba al volante de su primer prototipo automovilístico (en 1896), la multitud lo rodeaba entre gritos y risas. “Sí, loco”, decía él tocándose la sien con el dedo- “loco como una cabra”. Poco después se convertiría en uno de los hombres más ricos del mundo. En la segunda aportaremos algunas ideas sobre el perfil del emprendedor creativo. Detrazos
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